Algunas
consideraciones ahora que se anuncia con bombos y platillos la
llegada del etanol a Antioquia y el Chocó.
El estudio
titulado “ESTUDIO DE MEZCLA DE GASOLINAS CON 10% DE ETANOL,”
realizado por el propio Ecopetrol a través del Instituto
Colombiano del Petróleo, ICP, señala, entre un verdadero cúmulo
de peros que valdrían un extenso análisis, que “se han
mostrado beneficios ambientales desde el punto de vista de
reducción de emisiones de CO y THC, (monóxido de carbono e
hidrocarburos no quemados) con aumento o reducción de los
niveles de NOx que depende de la tecnología del vehículo y del
combustible utilizado, pero, por otro lado, han mostrado un
aumento en el RVP, (presión de vapor del combustible,
medida de volatilidad) lo que aumentará las emisiones
evaporativas, VOCs, una limitada tolerancia al contenido de
agua de los combustibles y un comportamiento diferente con los
métodos de revelado y cuantificación del aditivo marcador.”
Esto significa,
en términos simples, que debido a la oxigenación de las
gasolinas con etanol mejora la combustión, gracias a lo cual se
logra una significativa reducción de monóxido de carbono y de
hidrocarburos no quemados, que es lo que le permite a sus
promotores afirmar que hay ganancia ambiental, pero el aumento
de emisiones evaporativas señalado en este y prácticamente todos
los estudios realizados en el mundo, tiene serias implicaciones
de salud pública que requieren estudios y análisis amplios,
profundos y, sobre todo, independientes.
Estos
Compuestos Orgánicos Volátiles, VOCs, combustible crudo que es
expulsado a la atmósfera, reaccionan con la radiación solar y
producen un notorio incremento en la concentración de ozono
troposférico, tóxico relacionado directamente con la
morbi-mortalidad por Enfermedad Respiratoria Aguda, ERA.
En Bogotá, en
el año 2005 (antes de la llegada del etanol) se hallaron 22699
promedios horarios, de los cuales 31 se encontraron por encima
del valor que establece la norma. Todos estos se presentaron en
la estación NO. 2, MAVDT, (Centro de Bogotá.)
Durante el año
2007 (cuando ya se estaba utilizando etanol) se calcularon 30290
promedios de una hora de O3, ozono, los cuales tienen una
representatividad del 86%. TODAS las estaciones
presentaron promedios máximos por encima de la norma, según
información proporcionada por la Secretaría Distrital de
Ambiente. ¿Que pasará en las ciudades donde la radiación solar
es mayor que en Bogotá? ¿Hay estudios que muestren como se deben
mitigar estos efectos nocivos? ¿Dónde están?
Los óxidos de
nitrógeno, NOx, tiene un efecto invernadero 300 veces mayor que
el del CO2, tan mencionado en este tipo de análisis, así que
tampoco es cosa de poca monta que exista “aumento o reducción
de los niveles de NOx que depende de la tecnología del vehículo
y del combustible utilizado” no basta con señalar tal
probable incremento, es necesario reducirlo y establecer planes
de mitigación. ¿Qué hay al respecto?
Otro compuesto
altamente tóxico que se produce de manera exclusiva por la
combustión del etanol es el acetaldehído, que tiene el potencial
para producir cáncer y malformaciones genéticas. La respuesta
que han dado los Ministerios a este señalamiento (instauramos
una demanda por estos hechos) es que si se produce pero en
cantidades insuficientes para llegar a producir daño a los seres
humanos. Vale la pena sin embargo preguntarse si el incremento
de vehículos (y a futuro de la mezcla) expeliendo esta sustancia
por donde transitan o estacionan no podría, eventualmente,
conducir a acumulaciones peligrosas, como en los parqueaderos
subterráneos, por ejemplo, sin que se haya tomado medida alguna
para mitigar el efecto perjudicial del acetaldehído y demás
tóxicos producidos y menos aún, se haya informado a la comunidad
sobre sus riesgos. Y no lo harán por el efecto perjudicial que
tendría para la comercialización de su producto.
Es más fácil
engañar a la gente llamando “biogasolina” a la mezcla de 90
partes de hidrocarburos con 10 de un combustible de origen
biológico que llamar a las cosas por su nombre y obrar de
acuerdo al sentido común y el verdadero interés general, todo en
aras de expandir un negocio que poco o nada aporta ambiental,
mecánica o socialmente y cuyo único y probado mérito consiste en
reportar inmensas utilidades a sus productores, ayudados por los
errorcitos del gobierno al diseñar las fórmulas mediante las
cuales se calcula el precio por galón de etanol, como lo
demostró recientemente el Profesor Kalmanovitz, lo que se
tradujo en una reducción de más de 1500 pesos por galón y el
anuncio subsiguiente de que en el futuro próximo tendremos que
utilizar mezclas E85, es decir, 85 partes de etanol y 15 de
gasolina para mantener así contentos a los productores, sin
importar que estos combustibles estén lejos de ser una verdadera
solución.
Estas son algunas de las razones por las que la Unión Europea
esta revaluando sus metas de utilización de biocombustibles y ha
exigido a varios países, Colombia entre ellos, la implementación
de un sello de calidad ambiental, que garantice, entre otras
cosas, que no habrá tala de bosques, cambio de destinación de
las tierras de cultivo, desplazamiento ni asesinatos de los
poseedores de tierras aptas para estos cultivos, como ocurre en
Curvaradó y Jiguamiandó, en el Chocó. Difícil que tal sello se
pueda implementar en el país o que garantice efectivamente que
ninguna de estas situaciones se seguirá produciendo.
C. Fernando Márquez M.
Sociedad Colombiana de Automovilistas
Director Ejecutivo