SalomÓn Kalmanovitz, Decano Universidad Jorge Tadeo Lozano

Etanol bien caro     30 Nov 2008 - 11:19 pm

Artículo original publicado en EL ESPECTADOR

Etanol bien caro

Por: SalomÓn Kalmanovitz

VARIOS DE LOS INGENIOS AZUCAREROS del paÍs acaban de pasar por uno de los más largos conflictos laborales en su historia. SolÍan subcontratar a sus corteros con cooperativas que les esquilmaban sus prestaciones sociales y parte de sus salarios.

Entre tanto, el gobierno regulaba los precios del etanol a favor de los mismos ingenios, en contra de los consumidores. Pero desde siempre, los azucareros han disfrutado de una protecciÓn elevada que les ha permitido compensar los vaivenes de las cotizaciones internacionales del azÚcar con altos precios internos.

Para llegar al precio que se le debe pagar al productor de etanol, el gobierno definiÓ el costo de oportunidad (la alternativa de producir alcohol) como el de fabricar azÚcar refinada, cuando la verdadera alternativa es el azÚcar crudo. Tal consideraciÓn permitiÓ elevar el precio mÍnimo de referencia en 25%. Se estableciÓ además que cada quintal de azÚcar generaba 21 litros de etanol, cuando la realidad es que surte 29 litros, lo que arroja un excedente adicional de 38%. Sume los dos y obtiene un sobreprecio del 72.5% sobre el costo que debiÓ servir de base del precio al consumidor.

El etanol nos salÍa costando $6.076 por galÓn en julio de 2008 cuando la gasolina estaba costando $5.537. En diciembre de 2008, con un costo por barril de petrÓleo de US$54, el etanol nos valÍa más todavÍa, $7.500 el galÓn, al tiempo que el gobierno anunciaba la primera baja en el precio de la gasolina de $60. Si hubiéramos importado etanol brasileño, nos habrÍa costado $3.760 el galÓn, colocado en Barranquilla e incluyendo un arancel del 10%. Ello significa que estábamos pagando el doble de lo que nos costarÍa importar el alcohol producido eficientemente en el Brasil.

Al dÍa de hoy, el precio equivalente de la gasolina en Colombia debÍa ser de US$2 el galÓn, con el gobierno haciendo su agosto por mantener un precio de US$3.50, que contiene muchos impuestos (sobretasa a la gasolina, IVA, arancel). Lo cierto es que con las prebendas de que gozan los ingenios, no le vale la pena al paÍs mezclarle etanol a la gasolina sino cuando el precio internacional del petrÓleo supere los US$150 por barril. Las proyecciones de largo plazo son inciertas pero insinÚan un precio de US$80 por barril.

Las prerrogativas para los ingenios privilegiados continÚan asÍ: no pagan sobre tasa como la gasolina ni IVA y obtienen descuentos tributarios del 40% de sus inversiones. Los municipios han visto reducir sus ingresos sobre la gasolina en 10%, que se lo quedaron los ingenios. Es notorio que los ciudadanos más ricos contribuyen menos que proporcionalmente al fisco nacional e incluso obtienen transferencias de las ciudades en donde se mezcla la gasolina con el etanol.

Esta serie de maniobras contra el pÚblico revela el carácter de nuestro enclenque capitalismo compinchero: el éxito en los negocios no depende del desempeño de los empresarios sino de sus influencias polÍticas y familiares. En el caso del etanol, algunos productores logran que el gobierno intervenga para garantizarles altas utilidades, lo cual, a la larga, castiga a los consumidores, impide profundizar el mercado, debilita los incentivos a mejorar los procesos tecnolÓgicos y mantiene estancada la productividad  AhÍ tienen, queridos lectores, una explicaciÓn adicional para el profundo subdesarrollo colombiano.

*Decano Universidad Jorge Tadeo Lozano.