LOS CRC® LE CUENTAN CUALES SON LAS ENFERMEDADES QUE
TIENEN MAYOR RIESGO
DE PROVOCAR UN ACCIDENTE DE TRÁNSITO
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La seguridad vial recae sobre los
propios usuarios de las carreteras, quienes con sus decisiones
introducen al final el auténtico nivel de riesgo. Así las cosas,
las pruebas que llevan a cabo los
CRC® permiten a los
conductores conocer cuales son sus limitantes, tomar las medidas
correctivas del caso, tener conciencia de sus enfermedades y
problemas físicos y mentales.
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Los Centros de Reconocimiento de
Conductores, CRC®, son Instituciones Prestadoras de Servicios,
IPS, de primer nivel donde los usuarios obtienen un Certificado
de Aptitud Física, Mental y de Coordinación Motriz,
indispensable para obtener la licencia de conducción por primera
vez y refrendar o recategorizar el pase, según establece
la Resolución No. 1555 de
2005 del Ministerio de Transporte. También tienen como objetivo
evaluar a los conductores y por consiguiente contribuir a bajar
los índices de accidentalidad en el país atribuidos a fallas
humanas.
Bogotá D.C. Febrero de 2008.
Conducir es un derecho y una necesidad. Padecer alguna enfermedad no
implica incapacidad para obtener la
licencia de conducción por primera vez, refrendarla o cambiar de
categoría. Sin embargo, destaca el doctor Fernando Durán, Asesor
Médico y Científico de los CRC®, que hay una serie de enfermedades
que tienen mayor riesgo de provocar un accidente.
Están
aquellas que pueden ocasionar pérdidas de conciencia (trastornos
cardiovasculares, de sueño y convulsivos, arritmias, infartos,
embolias, somnolencia y diabetes e hipoglicemia y epilepsia); las
que producen alteraciones mentales o de comportamiento
(esquizofrenia, trastornos de la personalidad, depresión mayor,
retraso mental y demencia); y las que limitan la capacidad visual
(cataratas, glaucoma, retinopatía diabética o hipertensiva,
degeneración macular, etc.).
En
estos casos para disminuir el riesgo de un accidente el conductor
debe:
§
Conocer bien su enfermedad y los efectos secundarios de los
medicamentos que usa.
§
Reconocer los primeros síntomas de una descompensación y como
subsanarlos.
§
Evitar las situaciones desencadenantes y extremar las precauciones.
§ No
conducir en la fase aguda de la enfermedad, de descompensación o del
inicio de un tratamiento, ya que es cuando existe mayor riesgo.
§ Ante los
primeros síntomas de descompensación detener el vehículo en lugar
seguro y consultar al médico.
§ Consultar
a su médico antes de conducir, es el quien mejor le asesorará y le
indicará cuando puede hacerlo.
LA VISION A LA HORA DE CONDUCIR
Conducir
vehículos es un acto complejo en el que entran en juego múltiples
factores, siendo la visión el más importante de todos. El 90% de la
información que recibimos al conducir nos llega a través de los
ojos, de ahí que las condiciones visuales sean determinantes para
un buen rendimiento como conductor y guarden relación directa con la
accidentalidad por falla humana, destacó Fernando Durán, Asesor
Médico y Científico de los CRC®.
Para
conducir se requiere una visión de calidad más que de cantidad. La
calidad viene determinada por un correcto equilibrio entre los
distintos aspectos que integran la función visual (agudeza visual,
visión de profundidad, campo visual, adaptación a los cambios
luminosos, visión de colores y movilidad ocular) y la cantidad por
la agudeza visual.
Todas aquellas alteraciones o
enfermedades que produzcan una disminución o la falta de uno o más
de estos aspectos dará lugar a una visión más pobre y de inferior
calidad por lo que estos conductores pueden tener más dificultad a
la hora de calcular distancias, velocidad y a la hora de conducir en
determinadas condiciones extremas (fatiga y/o conducción nocturna).
En estos casos para disminuir el riesgo
de un accidente el conductor debe:
§ Revisar
sus ojos periódicamente. Cada seis meses o cada año.
§ Si
usa gafas, llevar siempre los cristales limpios y sin ralladuras,
cargar gafas de repuesto y revisar con su médico cada año o cada dos
años su formula con el optómetra. Si tiene pocas dioptrías no crea
que no las necesita para conducir.
§ Usar
gafas de sol para protegerse de los rayos solares.
§ Si
tiene alguna alteración o enfermedad visual aumente la distancia de
seguridad, disminuya la velocidad, procure no hacer viajes largos,
descanse cada hora de viaje y no conduzca en situaciones con escasa
luminosidad (amanecer, anochecer o durante la noche).
§ Si
observa cambios visuales (como ver borroso, ver mejor de cerca que
antes, que se le cansa la vista "fatiga") consulte a su optómetra.
§ Si
ha sido operado (de miopía, hipermetropía, astigmatismo, cataratas,
glaucoma, etc.), no conduzca hasta que su oftalmólogo se lo indique
y evite conducir por la noche durante algún tiempo.
§
Prevenga la fatiga ocular aumentando el ritmo de parpadeo.
§
Evite conducir de noche sobretodo si tiene glaucoma y si tiene más
de 65 años, miopía, cataratas o después de ser operado de problemas
visuales y durante un tiempo prudencial.
§ Para
evitar el deslumbramiento lleve limpio y sin ralladuras el
parabrisas y las gafas si usa.
§
Conduzca a la velocidad adecuada. La velocidad disminuye el campo
visual considerablemente (se estrecha), precisa de mayor atención y
concentración y aparece antes la fatiga ocular y el cansancio.
EL ESTRÉS JUEGA UN PAPEL MUY
IMPORTANTE
Al analizar las causas que provocan los
accidentes nos encontramos que éstos no son el resultado de un
factor simple, sino de la implicación de muchas variables. Es pues
el producto de factores como el estado del vehículo, la vía, el
conductor y las condiciones ambientales. Sin embargo, no todos estos
factores tienen la misma importancia ya que continuas
investigaciones demuestran que la falla humana es la principal causa
de los accidentes de tránsito.
De esta manera se pone de manifiesto que
depende de nosotros, como conductores, la seguridad en las
carreteras. Si bien es cierto que el abuso del alcohol y de las
drogas cuyos efectos repercuten a nivel
físico como psíquico, el exceso de velocidad, la fatiga y el sueño,
así como las distracciones repercuten significativamente en los
accidentes de tránsito, el estrés juega un papel muy importante.
Por un lado, la conducción es una
actividad de por sí estresante. Por otro, el estrés modula en buena
medida la forma de conducir de las personas y puede ser la causa de
un número considerable de accidentes. Puede ocasionar efectos
negativos en el conductor como: generación de mayores niveles de
hostilidad y de comportamientos competitivos; mayor tendencia a la
impaciencia, a tomar decisiones arriesgadas y conducción imprudente;
disminución de la concentración; y el efecto negativo que tiene el
uso incontrolado de fármacos, alcohol u otras sustancias que se
pueden utilizar para reducir el estrés.
En casos de estrés para disminuir el
riesgo de un accidente el conductor debe:
§ Modificar la manera de percibir
esa situación (en el caso de un trancón: “otra vez saldré con más
tiempo”)
§ Tener pensamientos positivos
(“no ocurre nada si llego un poco tarde”)
§ Desviar el pensamiento de esa
situación estresante (centrando nuestra atención en la tertulia de
la radio, por ejemplo.)
§ Hacer estiramientos y favorecer
así la relajación
§ Respirar lenta y profundamente
por la nariz y expulsar el aire por la boca varias veces.
PERSONALIDAD, ACTITUDES Y
FACTORES SOCIALES
Respecto a la personalidad, no se puede
decir que directamente un determinado tipo de personalidad (no
enferma) lleve necesariamente un mayor riesgo a la conducción sino
que el problema está en los elementos que aparecen unidos a ella,
como podría ser el abuso de alcohol o el menor control de los
impulsos de determinados tipos de personalidad. Por ejemplo, se
puede afirmar que los sujetos muy extrovertidos son más propensos a
tener accidentes.
En relación a las actitudes, existen
investigaciones que relacionan determinadas actitudes del conductor
con el riesgo de accidente. Muchos atribuyen las causas de los
accidentes a factores que escapan al control personal; algunos
conducen como medio para reducir la tensión psicológica o para
afirmar la auto eficacia, estatus, poder o confianza en si mismos;
unos evalúan positivamente la velocidad y el conducir
arriesgadamente y otros buscan sensaciones intensas, señaló
el Asesor Médico y Científico de los
CRC®, Fernando Durán.
Existen estudios que demuestran que las
sociedades con índices globales de más violencia, también suelen
tener más accidentes de tránsito. Nos movemos en un ambiente
competitivo, agresivo, estresante... y eso se refleja en la manera
en como afrontamos estar frente al volante. No hay duda que las
sociedades conducen como viven, destaca Fernando Durán.
En definitiva, la seguridad vial recae sobre los propios usuarios de
las carreteras, quienes con sus decisiones introducen al final el
auténtico nivel de riesgo. Así las cosas, las pruebas que llevan a
cabo los CRC® permiten a los conductores
conocer cuales son sus limitantes, tomar las medidas correctivas del
caso, tener conciencia de sus enfermedades y problemas físicos y
mentales.
Ser un conductor responsable en Colombia
puede traducirse en evitar un accidente de transito, conservar su
vida y salvar la vida de los suyos y de quienes los rodean.
Mayores informes:
Red de Centros de Reconocimiento de
Conductores, CRC®, en todo el país desde Bogotá y celulares al 655
8000
y a la Línea Gratuita Nacional: 018000
119911.
www.centroscrc.com
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